Un buen teclado

Por qué este teclado nunca autocorrige

La mayoría de los teclados deciden por ti y luego te dejan reparar el destrozo. Este hace lo contrario: propone, y tú decides. Aquí está el porqué —y lo que cuesta la otra manera, medido.

El principio, en una frase

El teclado acompaña y sugiere. Nunca actúa en tu lugar.

Un teclado que cambia una palabra que acabas de escribir te quita dos cosas: la palabra, y el tiempo de volver a ponerla. Lo segundo cuesta más que lo primero —y ahí es donde la mayoría de los teclados se equivocan de cuenta.

De dónde viene este principio: describir, no dictar →

Lo que sí se aplica solo, y por qué es distinto

Tus reglas. Se aplican sin preguntar, porque las has escrito tú. «pq» se convierte en «porque» porque un día lo decidiste, en diez segundos. El teclado no está decidiendo: decides tú, por adelantado.

Es la única automatización de la app. Es también su parte más potente, y la razón por la que nunca tiene que adivinar nada.

Lo que nunca se aplica solo

Todo lo demás. Una errata detectada, una corrección aprendida, un consejo: cada cosa llega como una sugerencia, y un toque la acepta. Si no haces nada, tu texto se queda exactamente como lo escribiste.

Así que no hay nada que deshacer. Ninguna pantalla de la app ofrece revertir lo que el teclado acaba de hacer, porque no hace nada que no le hayas pedido.

La cuenta, con números reales

No es una cuestión de gustos. Dos estudios públicos le ponen cifras.

Reparar una corrección no deseada cuesta 5,5 segundos de media, en 170 personas observadas. Una autocorrección acertada nunca te devuelve 5,5 segundos: te ahorra unas pocas pulsaciones. La cuenta se resuelve sola.

Una sugerencia de palabra cuesta unos dos segundos para ahorrar 3,43 caracteres. Leerla y decidir lleva más tiempo del que habrías tardado en escribirla. Por eso este teclado no te interrumpe mientras escribes.

Los dos estudios, con sus fuentes →

Una regla dormida no es desorden

Si vas añadiendo reglas, algunas se quedarán sin usar durante meses. Es normal: las erratas no vuelven con un horario. Esa reserva es la inteligencia de la app: tres meses después, cuando vuelve la misma errata, la regla ya está ahí.

Por eso la app nunca te sugerirá limpiar tus reglas sin usar. No son un problema que haya que arreglar.

Lo que nos negamos a llamar éxito

Pulsar más teclas, disparar más sustituciones: eso es actividad, no progreso. Celebrarlo sería fabricar un récord falso.

Las únicas victorias que la app celebra son ganancias de tiempo medidas: escribir más rápido, y retroceder menos. Todo lo demás se muestra como un dato neutro, nunca como una victoria.

Un buen teclado

Descargar en el App Store